PERIODISTAS COLOMBIANOS COMO PALADINES

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No son ordeñadores de serpientes venenosas, tampoco son pescadores de aguas profundas, ni sherpas nepaleses, pero seguramente, el ejercicio del periodismo en Colombia, puede postularse como una labor peligrosa. Esto, en caso de informar o declarar, en contra de alguien que intenta esquivar la ley, que haya cometido delito y sustente algún tipo de poder, o indiferentemente del estatus, en caso de informar o declarar, contra alguien de personalidad maquiavélica y que tenga deudas con la justicia. El riesgo está más vigente, si el perfil del periodista, se enfoca por descubrir y revelar verdades impresionantes, cuando se dedican aclarar situaciones sociales complejas,  esas que despiertan muchas enemistades; también cuando visibilizan o promueven el rechazo hacia alguna situación que perjudique  comunidades vulnerables.

Entre otras razones, cuando un periodista se involucra en temas que comprometen un impacto social masivo; también asecha el riesgo, para aquellos periodistas que se solidarizan en compartir alguna denuncia, incluso están las víctimas, que en aras de su oficio, lastiman el ego de algún desadaptado sin escrúpulos.

Dentro de estas circunstancias, el oficio del periodismo, entre sus múltiples desafíos, bien puede representarse con escudo y espada, como en tiempos medievales, donde los guerreros en pleno combate, valientemente procuraban protegerse con su adarga, a la vez que, procuraban apuntar su espada, a favor de su lucha.

En la ocupación periodística, la honra se distingue, cuando se respetan los conceptos de verdad, objetividad y exactitud, como atributos esenciales de toda noticia informativa; donde deben ser excluidos los falsos rumores, pero también hay cabida, para la rectificación sobre cualquier error mencionado.

No obstante, la consciencia de correr riesgos, dentro de la vocación, debe ser un recordatorio constante, de que la verdad tiene sus enemigos ocultos, incultos y hasta diplomáticos; por lo que para ejercer la profesión, no solo se debe amar el poder de la comunicación; también se debe amar entrañablemente, el derecho de todos, a conocer la verdad.

Repasando las cifras de periodistas asesinados, las amenazas, y violaciones a la libertad de prensa, reportados por la Fundación para la Libertad de Prensa (FLiP) se encuentran datos intimidantes, que revelan la realidad sobre el terrorismo que se ejerce en el ejercicio periodístico de nuestro país. Tales condiciones, alertan al gremio hacia la precaución, y limitan en muchos casos, la voluntad de información precisa y detallada.

De acuerdo con la FLiP, el cubrimiento de noticias sobre temas de orden público, implica un tema de sumo cuidado, para los periodistas de distintas regiones, como ha sucedido en Antioquia, Arauca, Sur occidente Colombiano, Nariño, Bogotá, el Pacifico, el choco, etc.  Zonas en las que se han reportado casos de agresiones, secuestros, amenazas y asesinatos de distintos periodistas, en  función de su profesión; casos que lamentablemente en su mayoría, son regidos por la impunidad.

La FLiP anuncia que en Colombia, fueron 66 periodistas agredidos en medio de las protestas del 2019, además que, los últimos cuatro años han arrojado 1.100 despidos de empleados relacionados con los medios informativos, y que lo que va del 2020 ya el ejercicio del periodismo, se ha vestido de luto.

No siendo suficiente los riesgos ya mencionados, al periodismo le persigue incluso la zancadilla desde la cuna de las normas; ya que en el transcurso del 2019, se postularon 15 proyectos de ley, con propósito de limitar la libertad de expresión por Internet.

Dichos acontecimientos, son el pan diario de una sociedad que continúa movilizada  e informada, a solicitud de diversos intereses, ajenos al bienestar nacional en  general;  lo que genera, circunstancias de advertencia, que siembran frustración y miedo, en el ambiente del oficio periodístico; provocando así, un periodismo cojo, o dependiente de la aceptación, por un trabajo, o como en muchos casos, generando la venia desmerecida hacia determinadas posiciones políticas, a cambio de obtener el ingreso a determinada elite, grupo social, o la popularmente llamada rosca.

¿Pero qué puede hacer el periodismo consciente?  Algunos pueden ubicarse desde el ángulo de la precaución, procurando informar sin arriesgar el pellejo; lo que resulta como una posible, pero desafortunada y cobarde solución, para un malestar diabólico y manipulador, del que es difícil despejar tantos tentáculos. En contra posición, también está la opción de proceder a informar todo lo que se descubre, o se investiga; aun cuando por motivo del oficio, algún descubrimiento o conocimiento nefasto, cueste la vida, la dignidad y todo lo bueno, que puede brindar el disfrutar de la existencia.

En admiración a todos aquellos periodistas que se niegan a ocultar verdades, y comparten con el mundo todo conocimiento de los hechos con objetividad, recordamos la hermosa frase del teólogo estadounidense William Greenough Thayer Shedd,  que resalta de manera franca,  el sentido de conservar la ética periodística «Todo barco está más seguro en el puerto, pero no es para eso que se construyeron los barcos.»

Así pues, siendo la información todo un océano de verdades y mentiras, los periodistas deben prevalecer en la veracidad, responsabilidad, transparencia, independencia, y desde luego, la diversidad; para lograr con ética, explicar todo aquello que sucede, desde un compromiso social, dirigido a lo importante; contrarrestando una sociedad de riesgos, trastornos, contingencias y trances, que enferman y distorsionan el criterio de cada persona mal informada.

A pesar del triste panorama, a todos aquellos involucrados con el oficio de informar, se les desea, desde Estudio 36 buen viento y buena mar.

Bianca Lizzeth Viatela Carrascal

Perspectiva2020@outlook.es

Fuente de Consulta:

https://flip.org.co/index.php/en/impunidad-casos/item/2187-estos-son-los-periodistas-asesinados-en-colombia-por-causas-asociadas-a-su-oficio

https://en.wikipedia.org/wiki/William_Greenough_Thayer_Shedd

https://www.infobae.com/america/mundo/2020/01/01/49-periodistas-fueron-asesinados-por-ejercer-su-profesion-en-2019-america-latina-la-region-con-mas-muertes/

https://www.aa.com.tr/es/mundo/colombia-dos-periodistas-fueron-asesinados-y-hubo-515-ataques-a-la-prensa-en-2019/1730087